Durante mucho tiempo hemos estado
sin preparar pan en casa, la verdad es que hacer pan me encanta pero a veces
hay tantas cosas por hacer que no se llega a todo. Lo cierto es que me empieza
a picar otra vez el gusanillo y después de ver un montón de libros que tenemos
en el ordenador de panes nos decantamos por esta receta italiana que lleva
aceite de oliva, la receta original lo lleva de Mantua la mía lo lleva de
Córdoba, más concretamente de la Flor del Olivo, que hace un aceite muy bueno a
un precio también razonable.
2 cucharaditas de levadura de
seca de panadería, 500 ml de agua, 175 gramos de harina integral, 500 gramos de
harina de fuerza, 2 cucharaditas de sal, 125 ml de aceite de oliva virgen
extra.
Esparcir la levadura en 400 ml de
agua tibia y dejar hidratar durante 5 minutos, pasado este tiempo mezclar bien.
En un cuenco grande poner las dos
harinas y mezclarlas, hacer un hoyo en el centro y poner el agua con la
levadura, mezclar un poco de harina hasta obtener una masa blandita, dejar
fermentar unos 20 minutos.
Pasado este tiempo añadimos la sal y el aceite y el
resto del agua, amasamos bien durante unos 40 minutos (la masa es bastante
pegajosa), cuando la tengamos lista la pasamos a un recipiente engrasado la
cubrimos con un paño y la dejamos levar una primera vez durante 50 minutos,
transcurrido el tiempo la desgasificamos y volvemos a hacer bola y la dejamos
levar otros 40 minutos.
Amasamos de nuevo y partimos en
dos trozos, formamos las barras y dejamos
levar unos 15 minutos tapadas con un paño.
Mientras tanto precalentamos el
horno a 220ºC y cuando vayamos a introducir el pan lo bajamos a 200 grados,
hacer unos cortes justo antes de introducir el pan al horno. Cocer durante 45
minutos más o menos hasta que tenga un bonito color dorado y suene a hueco.












